Category Archives: Cuidado Personal

El Cuidado Personal

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¿Sabías que nuestro cuidado personal no consiste solamente en estar bien arregladas…?

El cuidado personal consiste básicamente en tener una buena alimentación, brindarse un cuidadoso y frecuente aseo personal, usar una vestimenta adecuada, hacer ejercicios regularmente y en general, cuidar de nuestra salud.

Para comprender ésta afirmación, repasemos en qué consisten algunos de sus conceptos.

La alimentación: Consiste en la obtención, preparación e ingestión de los alimentos. Una buena alimentación comprende una dieta correcta que contiene cantidades adecuadas de proteínas, lípidos, glúcidos, vitaminas y minerales. Hay que comer muchas frutas, verduras y legumbres. Esta dieta debe mantenerse día tras día… No es nada fácil, pero si queremos cuidar de nosotras mismas es algo que no podemos dejar de hacer…

El aseo o higiene personal: Es el acto, generalmente autónomo, que realizamos para mantener limpio y libre de impurezas la parte externa de nuestro cuerpo. Comprende piel, dientes, cabello, oídos, orificios nasales, manos, pies y partes genitales. Esto debe ser realizado cuidadosamente y con frecuencia.

El Traje: Comprende una prenda o conjunto de prendas exteriores con que cubrimos nuestro cuerpo. Esta varía según la cultura, la moda, los gustos, la época del año, etc… Por tanto, al momento de elegir nuestra vestimenta debemos considerar algunos o todos esos factores de tal forma que sea la adecuada y refleje cuidado personal de nuestra parte.

Los ejercicios físicos: Implican la realización de movimientos corporales planificados y diseñados específicamente para estar en forma física y gozar de buena salud. El término de ejercicio físico incluye el de gimnasia, deporte y educación física.  Debemos tener en cuenta que para estar en forma física, los ejercicios deben ser adecuados para nuestro cuerpo y realizados con regularidad…

La salud: Es el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Por tanto, debemos cuidar que ese “estado” se mantenga en el tiempo.

Para recordar: Nuestro cuidado personal es sinónimo de: alimentarnos bien, asearnos cuidadosa y frecuentemente, vestirnos de forma adecuada, realizar ejercicios adecuados regularmente y cuidar de nuestra salud como un tesoro.

tomado de: http://www.mujeresaqui.com/cuidado-personal/cuidado-personal.html

 

LA MAFIA MEDICA

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La Mafia Médica” Entrevista Realizada a Ghislaine Lanctot, ex Médica que Cuestiona el Sistema Médico Actual http://preparemonosparaelcambio.blogspot.com/

 

 

Entrevista realizada por Victor-M.Amela a Ghislaine Lanctot, ex médica y autora del libro “La mafia médica”, en el que cuestiona el sistema médico actual. Nací en Montreal (Canadá).

Fui médico y hoy soy Ghislaine Lactot médico del alma. Me he divorciado dos veces y tengo cuatro hijos (de 37 a 28 años) y cuatro nietos. ¿Política? ¡Soberanía individual! Cree en ti: eres divino y lo has olvidado.

La medicina actual fomenta la enfermedad, no la salud: lo denuncio en mi libro “La mafia médica”.

Estoy griposo, ¿qué me receta?

–Nada.

 ¿Ni un poquito de Frenadol?

-¿Para qué? ¿Para tapar síntomas? No. ¡Atienda a sus síntomas, escúchese! Y su alma le dará la receta.

Pero, ¿me meto en la cama o no?

 –Pregúnteselo usted mismo, y haga lo que crea que le conviene más. ¡Crea en usted!

 ¡A los virus les da igual lo que yo crea!

–Ah, ya veo: elige usted el papel de víctima. Su actitud es: “He pillado una gripe. Soy víctima de un virus. ¡Necesito medicinas!”.

Pues sí, como todos…

 –Pues allá usted… Mi actitud sería: “Me he regalado una gripe. ¡Soy la única responsable! Debo cuidarme un poco”. Y me metería en cama, reposaría, me relajaría, meditaría en cómo me he maltratado últimamente…

¿Se ha “regalado” una gripe, dice?

–¡Sí! Tu enfermedad viene de ti, no viene de fuera. La enfermedad es un regalo que tú te haces para encontrarte contigo mismo.

Pero nadie desea una enfermedad…

Tu enfermedad refleja una desarmonía interior, en tu alma. Tu enfermedad es tu aliada, te señala que mires en tu alma, a ver qué te sucede. ¡Dale las gracias: te brinda la ocasión de hacer las paces contigo mismo!

 Quizá sea más práctica una pastillita…

–¿Hacer la guerra a la enfermedad? Eso propone la medicina actual, y las guerras matan, traen siempre muertes.

No me dirá ahora que la medicina mata…

–¡Un tercio de las personas hospitalizadas lo son por efectos medicamentosos! En Estados Unidos, 700.000 personas mueren al año a causa de efectos secundarios de medicamentos y de tratamientos hospitalarios.

Morirían igual sin medicamentos, oiga.

–No. No si cambiamos el enfoque: la medicina actual ha olvidado la salud, ¡es una medicina de enfermedad y de muerte! No es una medicina de salud y de vida.

¿Medicina de enfermedad? Acláremelo…

–En la antigua China, un acupuntor era despedido si su paciente enfermaba. O sea, ¡el médico cuidaba de la salud! ¿Ve? Toda nuestra medicina es, pues, el fracaso total.

Prefiere medicinas alternativas, pues…

–Respetan más el organismo que la medicina industrial, desde luego: homeopatía (¡será la medicina del siglo XXI!) acupuntura, fitoterapia, reflexoterapia, masoterapia… la practica del yoga… la meditación… Son más baratas… y menos peligrosas.

 Pero no te salvan de un cáncer.

 –¡Dígale eso a la medicina convencional! ¿Te salva ella de un cáncer?

Puede hacerlo, sí.

–Lo que hará seguro es envenenarte con cócteles químicos, quemarte con radiaciones, mutilarte con extirpaciones… ¡Y, encima, cada día aparecen más cánceres! ¿Por qué? Porque la gente vive olvidando su alma (que es divina): la paz de tu alma será tu salud, porque tu cuerpo es el reflejo material de tu alma. Si te reencuentras con tu alma, si la pacificas…, ¡no habrá cáncer!

Palabras bonitas, pero si un hijo suyo tuviese un cáncer, ¿qué haría usted?

–Alimentaría su fe en sí mismo: eso fortalece el sistema inmunitario, lo que aleja al cáncer. ¡El miedo es el peor enemigo! El miedo mina tus autodefensas. ¡Nada de miedo, nada de sumisión al cáncer! Tranquilidad, convicción, delicadeza, terapias suaves…

 Perdone, pero lo más sensato es acudir a un oncólogo, a un médico especialista.

–La medicina convencional debiera ser sólo un último recurso, y muy extremo… Y si tu alma está en paz, eso jamás te hará falta.

Bien, pues tengamos el alma pacificada… pero, por si acaso, pongámonos vacunas.

–¡No! Las fabrican con células ováricas de hámster cancerizadas para multiplicarlas y cultivarlas en un suero de ternera estabilizado con aluminio (eso la de la hepatitis B, con su virus): ¿inyectaría usted eso a sus hijos?

Les he hecho inyectar ya varias…

–Y yo a los míos: fui médico, y por entonces no sabía aún todo lo que hoy sé… ¡Pero hoy mis hijos no vacunan ya a sus hijos!

 Yo creo que seguiré vacunándolos…

–¿Por qué? La medicina actual mata moscas a martillazos: no siempre muere la mosca, pero siempre rompe la mesa de cristal. Son tantos los dañinos efectos secundarios…

 ¿Por qué abominó usted de la medicina?

–Yo me hice médico para ayudar. Me dediqué a la flebología, a las varices. Llegué a tener varias clínicas. Pero fui dándome cuenta del poder mafioso de la industria médica, que atenta contra nuestra salud, ¡que vive a costa de que estemos enfermos! Lo denuncié… y me echaron del Colegio de Médicos.

O sea, ya no puede usted recetar…

 –¡Mejor! Los medicamentos están fabricados pensando en la lógica industrial del máximo beneficio económico, y no pensando en nuestra salud. Al revés: si estamos enfermos, ¡la mafia médica sigue ganando dinero!

¿Y a quiénes tilda de “mafia médica”?

–A la Organización Mundial de la Salud (OMS), a las multinacionales farmacéuticas que la financian, a los gobiernos obedientes, a hospitales y a médicos (muchos por ignorancia)… ¿Y qué hay detrás? ¡El dinero!

No escoge usted enemigos pequeños…

 –Lo sé, pero si me hubiera callado, hubiese enfermado y hoy estaría ya muerta.

¿Cuál ha sido su última enfermedad?

–Hace dos días, ja, ja… ¡una diarrea!

Vaya: ¿qué reflejaba eso de su alma?

–Oh, no sé, no lo he analizado… Me he limitado a no comer… ¡y ya me siento bien!

Pero se pasa mal, ¿eh…?

–Ja, ja… Si la enfermedad te visita, ¡acógela, abrázala! ¡Haz la paz con ella! No salgas corriendo como loco en busca de un médico, de un salvador… Tu salvador vive dentro de ti. Tu salvador eres tú. ¡Tú eres Dios!

Entrevista recibida por Antonio Moreno.

youtube.com/user/centroideasperu

EL PODER DEL SAUNA

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El poder del Sauna

Es una de las medicinas más antiguas que existe, con datos que hablan de su uso en las culturas romanas, griegas, china e incas.

Su poder medicinal se basa en la producción de aumento de la temperatura, ya lo decía Hipócrates “Dame una fiebre y puedo curar cualquier enfermedad”, y es eso precisamente lo que produce el sauna, una especie de “fiebre” donde la temperatura aumenta varios grados provocando que los vasos sanguíneos se vasodilaten, lo cual favorece el aumento del bombeo del corazón y la producción de la  excreción de sustancias toxicas por el cuerpo.

Es que el sudar es una gran terapia medicinal, provoca que tóxicos como la úrea pueda ser expulsada del cuerpo; si la úrea no es eliminada del cuerpo provoca dolores de cabeza frecuentes, vómitos, náuseas y deterioro del estado vital de las personas. El sudar  ayuda a  regular la temperatura corporal del organismo y además mantiene la piel limpia y flexible.

El aumento de la temperatura ayuda a expulsar las bacterias dañinas para la salud del organismo, esto lo hace por medio del sudor y no es un proceso tan difícil, la vasodilatación que provoca, hace que las toxinas se incorporen en la circulación y empiecen a viajar hacia los riñones para ser excretadas en la orina y en el sudor. Por esto es una terapia aconsejada en la mayoría de enfermedades cotidianas como los son el cáncer, la gripa, los dolores de la artritis, las dermatitis o enfermedades de la piel, la baja de defensas. Usted puede agregarle una planta que le ayudará no solo a tener un agradable olor impregnado en su cuerpo sino que favorecerá a que sus células mejoren su metabolismo y expulsen lo negativo.

No pierda la magnífica oportunidad de hacerse un sauna en casa, es fácil, económico y muy saludable. Eso sí, evite los saunas públicos donde muchas personas ingresan a buscar este efecto sanador, porque se imagina Usted cómo quedará impregnada su piel de las tóxinas de los otros?. Reflexiona y sin perder las ganas, lucha constantemente por renovar tu vida, en la búsqueda le la luz en la espiritualidad que será lo único que te proporcionará la Salud, ese tesoro que el Doctor Samel Joab, médico naturista, menciona como el tesoro más grande que un hombre pueda tener.

Que disfrutes tu sauna¡¡¡